GastronomíaVinos y Espumantes

La alianza de dos grandes

Muchas veces hemos hablado y escrito de la posibilidad que tenía el vino argentino de maridar con la gastronomía peruana y como hermanos latinoamericanos tirar juntos del carro que lleva a ganar mercados internacionales.

Pues el momento llegó, dos verdaderos tanques de cada sector y cada país conjuraron esfuerzos, nada más y nada menos que La Mar, la cebicheria creada por  Gastón Acurio y la familia Zuccardi.

El desafío fue asumido por Sebastian Zuccardi para desarrollar un vino blanco capaz de maridar a la perfección con la propuesta gastronómica de la cebicheria La Mar basada en cebiches, con sabores picantes y ácidos, platos fritos, pescados y mariscos, entre otros.

La Mar Cebicheria es una creación original de Acurio que creció en el mundo hasta establecer suculsal en Buenos Aires encabezada por uno de los discípulos del reconocido creador de Astrid y Gaston, Anthony Vázquez.

El vino creado para La Mar, que lleva su nombre en la etiqueta, fue diseñado por Sebastián Zuccardi, es un corte de Sauvignon Blanc – Chardonnay cosecha 2016, con uvas provenientes de San José y Gualtallary, ambos parejes del Valle de Uco por sobre los 1300 metros sobre el nivel del mar.

En diálogo con Sabores de Argentina y Radio Andina, Sebastián Zuccardi contó cómo nació la idea; “Con La Mar hacemos un evento anual en conjunto, el año pasado fue en Casa del Visitante y este año en Pan y Oliva. El año pasado fueron dos días viernes y sábado y el domingo Anthony vino a comer a casa al mediodía y cocinó un cebiche caliente con habas, allí surgió que a él le gustaba comer el cebiche con cerveza y  como un juego salió el desafío de hacer un vino para el cebiche”.

Así Sebastián arrancó el trabajo: “comencé con el sauvignon blanc de los viñedos de San José, yo no trabajo ni hago sauvignon blanc pero comencé por allí por las características de acidez y con el chardonnay de Gualtallary para darle boca y textura. En realidad trabaje con dos opciones otra con torrentes, porque me encanta el torrontés. Mandamos las dos alternativas y ellos eligieron la primera”,

El desafío no era menor, las características del ceviche son invasivas, se necesita que el vino no solo acompañe sino que también limpie la boca y encuentre su lugar en el gusto del comensal. Pero además La Mar en todo el mundo mantiene las características de la cebicheria original de Lima que solo abre al mediodía, por lo que los platos y bebidas tienen características bien distintas a las de una carta nocturna y el vino no podía estar ajeno a ello.

Zuccardi cuenta que “el pedido original de ellos era de 500 botellas, pero me gustó tanto lo que salió que lo hice en huevo de hormigón y embotelle 1800 litros. Termino siendo un acierto por que las 500 botellas las vendieron en tiempo record y pidieron más. La idea del proyecto es permanecer en el tiempo y porque no pensar que en algún momento pueda estar en todas La Mar del mundo”.

La Mar hoy tiene sus puertas abiertas en los mediodías de Lima, Buenos Aires, San Francisco, Santiago de Chile, Bogotá, Miami y Sao Paulo.

Sebastián cree en los potenciales de alianzas como esta y a su propio riesgo les propuso crear un tinto para acompañar el resto de la carta, producto sobre el cual ya está trabajando pero no adelanta datos.

La conjunción de dos gigantes se ha transformado en una sorpresa  y revelación en la carta de la cebicheria que también con buen tino lo pone a disposición de los comensales por botella y por copa. El maridaje de Lima y Mendoza se transforma en una buena excusa para, al paso por Buenos Aires, conocer uno los locales y cartas que siempre están en las preferencias de los comensales de las principales capitales gastronómicas de América.