Personajes

Cacerolas llenas de música del alma

Omar Peralta es un destacado músico de la Orquesta Filarmónica de Mendoza, reconocido dónde vaya por su altura que supera al contrabajo que lo acompaña en el escenario y por su sensibilidad para la charla y la atenta escucha de los temas más diversos, pero si esto no alcanzara también acaricia el alma de sus amigos y de conocidos o por conocer no solo con la música sino también con la cocina.

Magnifico cocinero, explorador de sabores propios y ajenos, se especializa en eventos y acomoda los complicados horarios de la orquesta para transmitir a los demás sus sabidurías de las ollas y los fuegos con clases en su casa/cocina de Vistalba. Como dice el mismo “vivo solo y mi casa es una cocina con un dormitorio y un baño”

Atento escucha de radio durante casi todo el día, charló largo y tendido con Sabores de Argentina y Radio Andina.

Nacido en San Rafael de padre santiagueño, bombisto y buen anfitrión en su casa de maestros como Don Jaime Davalos o los Olimareños y madre alvearense, creció  en la Patagonia para volver a Mendoza a estudiar en la Escuela de Música de la UNCuyo  y comenzar el camino que después de rendir el concurso lo tiene en la Filarmónica hace 30 años. “Vivo de eso, es mi sustento, es una gran parte de mi vida. La música es mi principal modo de vida, además de ser mi ocupación”, agrega.

La gran duda para Sabores de Argentina es como de contrabajista salto a cocinero y las historias están relacionadas; “Cuando fui gerente de Orquesta durante dos años fue muy interesante pero muy estresante. Cuando volví a la orquesta como músico de fila allí tenía a Ivan Fredes  de compañero y su pareja era muy amiga mía y entre los dos cocinabamos para amigos. Ella descubrió unos cursos de Arrayanes que se llamaban Cocina para Recibir Amigos, nos enganchamos mucho y me metí en la carrera” rememora

Allí conoció, cuando llegaba a Mendoza, a Pablo del Río “y nos hicimos muy amigos: De alguna manera me puso bajo su ala y si bien yo podría ser su papá me tomó como ayudante de cocina y allí me fui metiendo en la cocina para extranjeros, bodegas, eventos”

Después de un tiempo, donde había adquirido varias experiencias, decide independizarse, empezando por el casamiento de un amigo, en el cual cocinó para 120 personas.

Omar  destaca que el arte culinario “nos hace conocer a través de los sabores, aprender de los errores y adquirir muchas experiencias, tanto positivas como negativas. Quizás eso sea uno de los vínculos entre la música y la cocina”

Las clases de cocina también empezaron casi como un accidente  y para los niños “alla por el 2008 cuando se suspendieron varios días las clases por la gripe A. Varios amigos no sabían qué hacer con los hijos y me propusieron darles clases de cocina. Los chicos se engancharon tanto,  y yo también,  que después comenzaron a engancharse los padres”

En las clases, asegura Peralta, “No sólo comparto recetas y técnicas de cocción, sino que también aprendo y me nutro de los conocimientos y vivencias de cada uno de mis alumnos; es muy enriquecedor para mí”.

En nutrirse esta el secreto y vaya si lo logra Peralta con sus recetas, su música y sobre todo su palabra

Escucha aquí la nota completa