Vinos y Espumantes

Proponen una guía para transformarse en un Wine Hunters

Santiago Mayorga
Santiago Mayorga, enólogo de Nieto Senetiner y Cadus

Si bien el 2020 ya es un año más en nuestra historia, muchos de los hábitos que incorporamos en el contexto de aislamiento, como ya dijimos varias veces, llegaron a nuestras vidas para quedarse: las modalidades de trabajo y estudio remoto, los e-commerce y hasta mayores opciones de entretenimiento on demand.  La transformación de los canales de venta en el mundo digital creció exponencialmente y los consumidores, tienen cada vez más opciones para adquirir sus bebidas favoritas desde la comodidad de los hogares.

Pero, ante tanta oferta, ¿cómo saber cuál es el vino perfecto para cada uno o para la ocasión? ¿Cómo, entre tantas marcas, varietales, y etiquetas, un consumidor puede convertirse en un verdadero experto, o un verdadero “Wine Hunters”?

Con los siguientes consejos a modo de guía, que elaboró la División Vinos de Molinos Río de la Plata, elegir un vino ya no debería ser una tarea difícil, sino una actividad placentera, para que cada consumidor sea su propio especialista:

¿Qué tipos de vinos existen?

Antes de elegir un vino hay que saber que existen diferentes tipologías con diferentes características.

  • Vinos varietales: son los que están compuestos por una sola cepa de uva de forma mayoritaria (mínimo el 85% que se anuncia en la etiqueta) como por ejemplo el Malbec, el Cabernet Sauvignon, el Merlot y el Chardonnay. En un vino varietal es posible distinguir de manera clara los rasgos y características propias de la cepa que lo compone, así como de la región de la que proviene.
  • Vinos de corte: también conocidos como genéricos, Blend, Assemblage o multivarietal, son aquellos conformados por dos -también llamados bi-varietales- o más cepas de uva. Algunos vinos de corte no especifican las uvas que lo componen, pero en la gran mayoría se mencionan las cepas que lo componen y el enólogo que lo elaboró.

 

La etiqueta dice mucho de lo que hay que saber del vino, por eso es tan importante que sea lo primero que se observe. Muchos informan en su etiqueta sobre el año y la región en la cual fue cosechada la uva, la marca y lo más importante: qué tipo de vino se tiene en la mano.

Si se busca un vino joven, se debe seleccionar uno de cosecha reciente, puede ser del año anterior o del mismo año. Estos suelen ser más livianos, frescos y frutados como Emilia Red Blend de Bodega Nieto Senetiner.

Por el contrario, si lo que se busca es un vino más complejo o de guarda se debe que elegir uno que haya sido cosechado hace cuatro o cinco años. Son vinos de más cuerpo, más notas amaderadas y serán más complejos en su composición (cuentan con una gran diversidad de aromas y la permanencia de sabores en la boca es más larga).

Los vinos blancos y rosados suelen consumirse cercanos al año de cosecha, ya que son vinos que evolucionan más rápido y son elaborados para ser consumidos en el corto plazo. Un ejemplo claro para probar puede ser es el rosado Nieto Senetiner Believe in Rosé.

Hay que tener en cuenta que la inversión dependerá mucho del vino. Existen etiquetas de alta gama -que arrancan en un valor aproximado de $1000-, gama media -arrancando en un valor de $500 aproximadamente- y vinos más jóvenes y accesibles, desde $250.

¿Conoce sus gustos?

No existe una “respuesta correcta”, sino que habrá tantas respuestas como personas se interroguen. Para cada uno, el vino indicado es el que más le guste. Por ello, lo ideal es guiarse por sus predilecciones. Para eso, hay que saber que existen vinos tintos complejos, de guarda, tintos jóvenes y frescos, blancos, rosados, dulces o de cosecha tardía y espumantes, todos con características muy diferentes entre sí.

Para comenzar, la recomendación es partir de las sensaciones que cada consumidor reciba cuando se tome o se esté frente a una copa de vino. Por ejemplo, si por lo general un vino resulta fuerte, lo mejor sería que empezar el recorrido con tintos varietales suaves, como un Pinot Noir o de uvas Criollas Una excelente opción es el Ruca Malen Terroir Series Pinot Noir. Si al paladar el vino le resulta áspero, se puede probar con tintos de cuerpo medio y frutados, con menor astringencia, como Bonarda o Malbec. Una buena opción es el Nieto Senetiner Bonarda.

En caso de estar disfrutando de un vino solo, o de a dos, pero solo deseando tomar una copa, ¿por qué no probar algún Malbec en botellas de 375 ml? Dentro del varietal Malbec, allí existen  opciones de etiquetas más jóvenes y accesibles, como Emilia, Aimé y Fran o un Ruca Malen de gama media.

También hay vinos más especiados, más florales, voluptuosos, más redondos. Algunos poseen mayor acidez, otros poseen características más propias a la madera. La única forma de conocer por parte de un consumidor sus preferencias es probando diferentes vinos.

¿Cómo lograr el maridaje perfecto?

Si bien sobre gustos no hay nada escrito, podemos compartir o sugerir algunas sugerencias de vinos para cada momento. Para acompañar un asado, una picada, una noche de verano o una cita romántica, ya que cada una de estas ocasiones es única y puede ser aún más especial si está acompañado por el vino ideal.

Para un asado con amigos o familia, el tinto es un gran compañero y es la ocasión perfecta para probar diferentes etiquetas. Una buena opción para maridar un asado puede ser algún Cabernet Sauvignon de Ruca Malen Terroir Series o de la línea Don Nicanor. Existen opciones para todos los gustos y bolsillos – no es necesario hacer una gran inversión para disfrutar de un buen vino –. En este sentido, un vino Fran Cabernet Sauvignon también es una excelente alternativa para disfrutar de un vino de calidad.

Para una picada, ocasión más descontracturada y casual encontramo dos opciones en Blend que pueden maridar muy bien: Aimé, con un perfil más joven y Ruca Malen que posee aromas a frutas negras como higo y ciruela.

Para una cita romántica, el vino ideal es aquel de barrica seleccionada. Con una inversión un poco mayor, pero con una experiencia de alta gama, se encuentra el Don Nicanor Malbec Barrel Select, uno de los recomendados de Santiago Mayorga, enólogo de la bodega, y el espumante Nieto Senetiner Grand Cuvee Brut Nature.

Para aprovechar las últimas tardes y noches de verano hay opciones muy interesantes ideales para temperaturas más templadas. Se puede probar, un aperitivo fresco para cuando las temperaturas son un poco más elevadas. Una excelente alternativa para estos momentos es el Blend Collection White, el cual posee una frescura inigualable.

Un plus puede ser el vino  Aimé Sweet que marida con soltura con todo tipo de postres.

Por último y no menos importante, se debe controlar dentro de lo posible que cada varietal permanezca dentro de su temperatura ideal para mayor disfrute, ya que tomar el vino a temperatura ambiente puede hacer que se perciba más fuerte el alcohol y que no se aprecien en su totalidad los aromas y sabores del vino. Las temperaturas recomendadas para cada varietal son:

  • Espumantes: 4° a 6°.
  • Vinos blancos: 6° a 8°.
  • Vinos rosados: 8° a 10°.
  • Vinos tintos jóvenes: 10° y 12°.
  • Vinos tintos de cuerpo medio a intenso: 14° y 16°.

 

Nota de la redacción de Sabores de Argentina Se debe tener en cuenta (no importa el tipo de varietal o vino) de tener una frappera siempre cerca con agua fría solamente o agua con hielo o los cubitos de silicona para mantener las temperaturas de los vinos. Es algo que por lo general los sommelier -hasta los más afamados- no tienen en cuenta pero la temperatura del vino para ser verdaderamente disfrutado debe mantenerse durante toda la comida.

Es muy común en los restó o lugares de comidas que acerquen las frapperas para los blancos, rosados o espumantes, y no para los tintos, sin tener en cuenta que no hay posibilidad de mantener la temperatura de servicio ideal durante toda la comida o degustación.

Ya no existen excusas para acercarte a tus vinos preferidos están al alcance de la mano, solo hay que animarte a ser su propio “Wine Hunter”.